DECIR HACIENDO

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DECIR HACIENDO

PRESENTACIÓN DE PEPA TORRES PÉREZ, Y SU LIBRO “DECIR HACIENDO”

A cargo de nuestra compañera  María Pérez Martínez (Marieta), Militante de la JOC y Técnica de Entreculturas Aragón

Empezaré haciendo una presentación formal, algo más típica,… ¡con datos y referencias!
Pepa es… religiosa de las Apostólicas del Corazón de Jesús. Su estilo de vida es vivir en contextos populares y marginales, y ahí organizarse con las personas del barrio. Bajo el mismo techo, en una comunidad intercongregacional, viven ella, Maite (dominica) y Carry (laica). ¿Sus objetivos? generar familia, hacer red. ¡Esto ya nos da muchas pistas, no! Y es que han creado la red Interlavapiés, en la que se encuentran personas comprometidas con los derechos humanos y sociales. Personas nacidas de diferentes lugares del mundo, y que se han ido encontrando: comprometidas contra la política de fronteras y la precariedad que generan violencia e injusticia. Gente cristiana, musulmana, atea, agnóstica… Ellas son una comunidad política, en tanto que creen que la fe en Jesús nos compromete en el cambio social.
Y también es filóloga, teóloga y educadora social. Militante de muchas causas vinculadas a los sueños y las luchas de las mujeres, los feminismos, las personas migrantes y los movimientos sociales. Acompaña a personas y grupos comprometidos en las periferias. Y sus líneas de investigación están relacionadas con la espiritualidad ignaciana con perspectiva de género, diálogo intercultural e inter-espiritual, dimensión místico-política de la fe, la Teología feminista y las luchas migrantes. Aunque todo esto, también lo podéis encontrar preguntando a google ;-).
Lo que hoy quería decir también es que Pepa, además, es amiga, es compañera. Es como ella quiere y trata a tantas de las protagonistas de este libro. Y por eso me voy a tomar la licencia de hablar de ella a través de “Decir Haciendo”, y de manera más personal.
Pepa habla en su libro, al final del todo, de las monjas de barrio. De cómo estaban en la calle, en las casas, en las asociaciones de vecinos, en los colectivos… que trabajaban, que algunas se vincularon a movimientos como la JOC o la HOAC. Que eran expertas en escuchar, en alentar el “sí se puede” desde abajo y en generar lugares de encuentro. Nos cuentas cómo a tus 22 años te atrajeron perdidamente. Y yo, leyéndote, he sentido que ahora se trataba de mí, cuando te conocí a ti.

¿Quién es Pepa? Es una CUIdadana, que grita por una vida que merezca la pena ser vivida. Por un banquete permanente, el del Reino de Dios, Madre y Padre; en el que no hay personas, pueblos, culturas, sexos, etc. descartables; una comida popular sin primeros ni últimas, donde corra el vino de la justica y la alegría, y ese pan que es cuerpo partido y repartido para la vida de todas: para un mundo donde quepan muchos mundos (como bien dicen los zapatistas).
Pepa es una persona, que a través de muchas personas, nos dice que el clamor es insostenible. Que si nosotras callamos, gritarán las piedras. Y he pensado mucho en esto a lo largo de la lectura de tu libro. Y en cómo yo aprendí a gritar, primero con mis padres, referentes en su militancia cargada de sueños por una humanidad liberada. Y luego en la JOC, en esos años en los que la vergüenza o la falta de autoestima, lo pone difícil. Manifestaciones del 1º de mayo, del 8 de marzo, ¡el #15M! No había sabido valorar la importancia de todos esos momentos en mi proceso,… ¡pero hay que gritar más! sigue siendo necesario gritar, junto a tantas empobrecidas, colectivos que nos enseñan… y recuperar, como dices, su función social como creyentes y cuidadanas, cuidadanos. Y escuchar…

Hoy pensaba en el grito de las “tres T” en las que nos insiste el Papa Franciscotecho, tierra, trabajo–. “Ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ninguna persona sin dignidad”. Y hoy sentía tres noticias como tres gritos.
Me dolía especialmente la de la precariedad de la clase trabajadora. Del mundo obrero. Solo esta semana han fallecido 12 personas en España en accidentes laborales. Otro grito poco mediático…
Hoy también pensaba… bueno, muchos días y últimamente más porque dentro de poco estaré algunas semanas en Kenia. Pero hoy, pensaba mucho en África. Con motivo de que es el día internacional del continente, leía en un artículo que en verdad es mucho más que un día. Y se me venía a la cabeza esa teología del grito de la que nos hablas. Porque África nos grita. En tu libro lo hace a través de múltiples historias de personas, especialmente subsaharianas, a las que nos pones rostro y nos acercas. Hoy debería ser un grito, como decía el artículo, contra la esclavitud, el fin del comercio ilícito, el neocolonialismo… por la libertad, la defensa de los derechos humanos, el no acaparamiento de tierras, la no explotación de recursos, la paz y el fin de tantas violaciones. Y un grito contra una Europa y una España cómplices en expoliar el continente africano, para después matar a sus gentes a la puerta de sus fronteras.
Y hoy también pensaba en BOZA. Ese grito que decimos cuando alguien logra pasar la frontera. Hace dos días Helena Maleno nos alertaba de que tres pateras eran rescatadas en el Estrecho por Salvamento y cuatro por la Marina. Y en Alborán fueron rescatadas 67 personas en dos embarcaciones. Pues eso. BOZA, otro grito preñado de dignidad.
Y en medio de esta actualidad sentía… sentía que Pepa ha sido y es invitación al grito frente al silencio impuesto. Es baile, música, abrazos. ¡Si alguien no se lo cree, luego le enseño algún vídeo, de más de una performance con pelucas y disfraces llamativos! En serio. Es ternura, es compasión y es encuentro. Y es todo eso porque en un sistema perverso, donde la legalidad ha declarado en buena parte la guerra a los pobres, y donde se han colonizado conciencias que nos llevan a sospechar y a tener miedo constante, esas prácticas, como las prácticas compasivas de Jesús que fueron vistas bajo sospecha, Pepa sabe que son los signos de que otras relaciones, otro sistema, otra Iglesia,… son posibles y por tanto, son peligrosas ya que pueden desmantelar el sistema vigente. Pero tan peligrosas como necesarias.

Pepa es ese colirio que quita vendas, que nos ofrece las gafas de sus vecinos del 2º B, una pareja musulmana, para VER bien. Para hacer frente al discurso predominante, para no dejarnos acomodar la realidad a nuestra mirada. Para ver, por ejemplo, que los migrantes, son eso, nuestros vecinos y vecinas, personas que nos abren a nuevas perspectivas. Y que eso a algunas y algunos, les da miedo. Nos recuerdan que los blancos y occidentales, no somos la medida del mundo. Nos descubren calidad humana y resiliencia ante situaciones horribles. Y también nos recuerdan el pecado social tan terrible que son las fronteras y el reparto desigual de la riqueza.
Sabes Pepa. Recuerdo el 46º Consejo General de la JOC, aquí cerca, en Huesca. Lo recuerdo con intensidad, aunque hayan pasado casi 8 años, porque un día antes de que comenzase yo aterrizaba tras pasar tres meses en Nicaragua –uf… un país que hoy también grita fuerte contra el maltrato de ese gobierno asesino-; estuve en la ciudad de León, trabajando con niños y niñas en la prevención de la violencia sexual y la explotación infantil. Y uno las dos cosas porque el lema del Consejo era: “Otra manera de mirar y de sentir, una nueva manera de vivir.” Y de dónde volvía, por cómo volvía, por esa experiencia de encuentro, sobre todo con tantas mujeres, pensé: ¡Es eso, de eso se trata!

Y este libro, esta recolección hilada de artículos que has venido publicando en Alandar, Entreparéntesis, CiJ…. Siento que son eso, ese magnífico ejercicio al que nos invita el cuaderno de vida a las militantes de la JOC. Son esa invitación radical a educarnos en otra manera de mirar y de sentir, escuchando e interpretando el grito de las personas más vulnerables y empobrecidas, que para los creyentes es el grito de Jesús de Nazaret que nos llama a ponernos en marcha. Porque urge una nueva manera de vivir. O dicho en palabras de nuestra querida Bertha Cáceres, guardiana de los ríos, defensora del medio ambiente, las mujeres y la comunidades indígenas, y asesinada por su activismo contra la depredación capitalista, clasista y patriarcal: “Despertemos, despertemos humanidad, ya no hay tiempo”. Y este es tu estilo Pepa. Tu estilo de vida. Un estilo que a muchas mujeres y hombres, y que a muchas mujeres jóvenes como yo, nos inspira. ¡Y el mundo anda necesitado de inspiración y profetas! Pero de profetas reales, creíbles, sencillas.
¡Recuerdo conocernos, y conectar bien! Víctor, que entonces era mi consiliario, ya me había dicho que tenía que conocerte. Él ha sido para mí otro reflejo de evangelio encarnado. Creo que a veces las personas que hemos pasado por esta escuela de vida que decimos que es la JOC, nos reconocemos. También me pasó con Marisa en Melilla. O con Martín en Loyolaetxea… ¡les recuerdo tanto! Si algo me ha dado vivir la fe en comunidad, son referentes (¡algunas también están hoy aquí!). Y siempre pienso que sois como fueguitos. Eres como ese fueguito del que hablaba Galeano, Pepa, “del que arde la vida con tanta pasión que no se puede mirar sin parpadear, y sobre todo, que quien se acerca, se enciende”. Y es que en tu libro, nos hablas de Pasión y con-pasión, y nos adviertes que, si es de verdad, necesariamente nos ha de movilizar y hacernos tomar partido.

Tu estilo no es dar voz, porque ya la tienen –nos dices-. Y que la tienen en diversidad de lenguas y de acentos. Con este libro lo que has hecho es facilitar el micrófono para que escuchemos gritar y nos sumemos a gritar en lo cotidiano. En complicidad con tantas luchas, sueños, ternuras, indignaciones y rebeldías. Historias colectivas, de resistencia y de esperanza, frente a la violencia de la política de fronteras y el neoliberalismo. ¡Qué importante nombrar la injusticia, en un mundo herido y fracturado! Son mujeres de barrio reivindicando un centro de salud, una biblioteca pública, cortando carreteras. Madres de presas y presos reivindicando líneas de autobús para acceder a unas macrocárceles inaccesibles. Porteadoras en Ceuta, Melilla… cuyos cuerpos son icono de una economía que se sostiene sobre el espinazo doblado. Defensores de la Sanidad frente al Goliat de la privatización. Empleadas de Hogar luchando por la dignificación de su trabajo, que saben que sin ellas, no se mueve el mundo, y que además se preguntan qué mundo estamos moviendo… Madres que viven la maternidad desde un locutorio. Nuevos rostros de empobrecidos para quienes trabajar, ya no es suficiente. Plataformas, vecinos y vecinas que se organizan, que trafican con sueños…. Y mujeres y hombres migrantes: Que saltan la Valla, que vienen en patera, que viven bajo el yugo de no tener papeles, que son manteros y se fracturan literal y metafóricamente huyendo de la policía. Que les encierran en CIEs, que les deportan, que mueren por no recibir el tratamiento médico adecuado, o a tiempo, o porque se les niega. Que han vivido un calvario escondidos en los bosques Beliones, Gurugul, en Nador… y ellas, tantas y tantas, que caen en redes de prostitución y trata de personas.
Tu estilo es escribir para, como dices en tu prólogo: GRITAR. Cuestionar y denunciar. Acariciar. Por amistad. Por Libertad. Para no olvidar. Para respirar. Para que las palabras puedan hacerse públicas y políticas, y tomar las plazas y las calles…
Pepa es creyente. Con mayúsculas. Somos muchas las que creemos o queremos consolidar un estilo de vida creyente. Y hablo de CREER, así, con mayúsculas. Que no tiene que ver con qué fe o espiritualidad profesas. Algunas lo hacemos desde la fe en el Dios de Jesús; otras no. No importa. Lo que el mundo necesita son personas creyentes con mayúsculas: que miran de nuevo y ven capacidades donde no se ven, que se pre-ocupan de la realidad (y digo así, que se ocupan “antes de”), que saben bien, como nos dice un Jesuíta que está viviendo con las comunidades indígenas en Brasil: “Que yo vivo bien, si tú vives bien. Yo vivo bien si la planta y el árbol viven bien. Yo vivo bien si el agua y el río viven bien…”. Personas que creen en dos frases del libro que rescato: “La incombustibilidad de la Esperanza.” Y en ese “ya sí pero todavía no del Reino.” Eso. Personas que CREEN. Y que CREAN.

¡Porque Pepa está loca! Pepa cree en otro mundo posible y a veces dice acariciarlo con la punta de los dedos. Cree en la radical dignidad de toda persona. No cree en las fronteras pero dice transitar por ellas, no para mantenerlas, sino para saltarlas. Ella y su comunidad son expertas en semillas, sembradas tantas veces en ventanas y balcones improvisados (y aquí me acuerdo inevitablemente de Marisa y Verónica, dando clases de español en unas piedras frente al CETI en Melilla y en contra del aire…). Pepa cree que de la diversidad se puede tejer comunidad de sentido, y comunidad política, y es en eso en lo que está empeñando su vida. Así que Pepa, amiga mía, en los stándares de comprensión que nos ofrece este sistema, ¡Claro que estás loca! Pero es que creo que la locura, muchas veces es esa mirada inadaptada que se arriesga, provoca e incomoda. Esa mirada necesaria que nos descubre las invisibles del reverso de la historia. Que nos alerta de que el secreto está en cambiar de vida para cambiar la vida. Porque “difícilmente cambiaremos la casa del amo con las herramientas del amo.” Y sobre todo, creo que es la que se atreve a que duela… Y es que como dice Benedetti, “todo depende del dolor con que se mira”.

Querida Pepa, se empeñan en ponérnoslo difícil para soñar despiertas, pero este libro, que acaricia la Buena Noticia del Dios de la Ternura, es invitación para decirles… ¡que no nos vamos a quedar dormidas!”

María Pérez Martínez (Marieta). Militante de la JOC y Técnica de Entreculturas Aragón

 

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