¿POR QUÉ NO?

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¿POR QUÉ NO?

Una pregunta bien hecha es parte de una buena respuesta. Estos días he experimentado con alegría cómo en un campo minado con preguntas incorrectas han brotado por sorpresa otras novedosas. No son cuestiones que lindan con últimas fronteras de la existencia sino las que cierran o abren el paso a la convivencia en la vida cotidiana de ciudadanos normales.  ¿Qué hacer con la juventud marginal sino encerrarla para que no repita delitos que llenan de miedo a los barrios? ¿Podemos ver sin temor que algunos antiguos terroristas y sus víctimas se encuentren para ayudarse a sanar heridas que les desangran? ¿Es posible como políticos tener convicciones propias de un partido sin confrontaciones personales, crispaciones colectivas, insultos y mentiras? La respuesta explícita o supuesta de la sociedad a estas y semejantes preguntas está cantada: no. Esta semana encontré por sorpresa una nueva respuesta y a la vez pregunta: ¿por qué no?

Participé en la entrega de la Distinción Luis Pinilla a la Asociación de Intervención Socioeducativa El Trébol por su trabajo durante 30 años en el barrio Torrero/La Paz en la prevención de la marginación infantil y juvenil. No la conocía. Quedé sorprendido por su labor educativa y social. Habían tenido el valor de responder a la pregunta “¿es posible hacer algo para evitar la marginación en el barrio de nuevas generaciones jóvenes?” con otra pregunta “¿Por qué no?”

La abogada y coordinadora en 2011 de los encuentros restaurativos entre algunos presos de la banda terrorista ETA y sus víctimas nos relató en el Colegio de Abogados su experiencia en este proceso, sus condiciones y riesgos, sus resultados. La pregunta inicial “¿es posible un encuentro imposible entre asesinos y víctimas?” recibió respuesta con la pregunta “¿por qué no?” Agradecí a Ester Pascual la honradez y sensibilidad con que nos trasmitió la emoción de haber podido sacar lo mejor de seres humanos que habían sido capaz de lo peor.

Días pasados hemos despedido con dolor a Alfredo Rubalcaba. Había estado hace un mes en el Centro Pignatelli en la presentación de un libro sobre Labordeta. Confirmé entonces la imagen muy positiva que tenía de él. La respuesta de la sociedad a su muerte fue significativa. Los ciudadanos saben apreciar más allá de los colores políticos la calidad humana de las personas.  Lo que me impresionó por infrecuente con su muerte fue la presencia y palabra de políticos diferentes despojados de crispación. Pocos días antes nos hubiéramos preguntado si era posible el encuentro entre políticos sin que explotaran minas. En este caso parecía preguntarse como repuesta: “¿por qué no?”

Jesús María Alemany

Puntos de vista

Heraldo de Aragón Domingo 19 de mayo 2019

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