MUJERES QUE CONSTRUYEN FUTURO

Avances legislativos para luchar contra el cambio climático
18/05/2021

MUJERES QUE CONSTRUYEN FUTURO

Doña Eulogia tiene 68 años, es mayor, viuda, muy trabajadora, madre de nueve hijos e hijas, orgullosa de que hayan podido estudiar, siempre luchadora, siempre dispuesta. Vive en San Ignacio de Iguazú, al sur de Paraguay. Es campesina y trabaja activamente en el comité de la comunidad, junto a otras mujeres, para apoyarse mutuamente, comercializar sus productos, compartir herramientas o recibir ayudas. 
Su sonrisa, su disponibilidad y su tesón se ganan a las personas que tratan con ella; siempre está ahí, nunca falta a una reunión, siempre impulsando. Las mujeres del comité han luchado mucho por la educación de sus hijas: para poderla pagar han trabajado, perdido el sueño, se han ayudado entre ellas y han buscado apoyo fuera, también en la cooperación al desarrollo.
Celia Pérez es la trabajadora social del Servicio legal integral de San Ignacio de los Moxos, municipio de 21.000 habitantes enclavado en el centro de Bolivia, en una zona de gran valor ambiental, con numerosos humedales y clima tropical. Celia trabaja junto con una psicóloga y una abogada dando apoyo a mujeres que sufren la violencia. Está muy involucrada, disponible las 24 horas, dando todo de sí. 
Bolivia tiene desde 2013 una de las leyes más avanzadas del mundo para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia. Es la ley 348 que, entre otras medidas, reconoce la figura de las promotoras comunitarias que las comunidades llaman defensoras. Son fundamentales para erradicar la violencia porque las mujeres, antes que a lo institucional, acuden a otras mujeres cercanas, a vecinas y son las defensoras las que van a hablar y se enfrentan si es preciso con los agresores y, desde la cercanía con la víctima, canalizan la denuncia y siguen su evolución. 
Celia trabaja junto a ellas, siempre alegre, muy comprometida, muchas mujeres víctimas de violencia tienen su teléfono y ella les cuida, les llama para saber como están y les acompaña. 
Grace tiene 16 años, vive en Kangemi, un slum de Nairobi de más de 100.000 habitantes, donde se la ve siempre junto a su hermanito de cinco años. Asiste a un proyecto de apoyo educativo con chicas jóvenes y adolescentes, la mayoría víctimas de violencia sexual, cuya situación económica y familiar no les posibilita continuar en la educación formal. Además, la mayor parte de ellas deben ocuparse de cuidar a familiares, a los que pueden llevar allí.. El proyecto les ayuda a no perder el nivel educativo, a la espera del momento en que puedan regresar a la escuela.
Grace tuvo que dejar la escuela y uno de sus mayores deseos es volver y continuar con su educación.  Aunque es muy joven, piensa que muchos de sus sueños no se van a poder cumplir, y desea y lucha porque se cumplan las ilusiones y los sueños de otras mujeres. 
El encuentro con Doña Eulogia, con Celia, con Grace y con muchas otras mujeres luchadoras en el sur y también en el norte nos cambia la mirada, nos pone en la piel de estas mujeres que construyen futuro y nos transforma.  Nos hace entender que patriarcado es sinónimo de subdesarrollo y pobreza, que no se puede prescindir de media humanidad y que la igualdad de género es esencial para alcanzar el desarrollo humano de las personas y de los pueblos. Para lograrla, es imprescindible abordar las causas estructurales de las discriminaciones de género y garantizar el cumplimiento de los derechos de las mujeres.
Los desafíos para lograr el pleno ejercicio de los derechos humanos de las mujeres continúan siendo enormes. Las mujeres constituyen el 70% de las personas que viven en extrema pobreza en el mundo. A pesar de que realizan dos terceras partes del trabajo a nivel mundial, solo reciben el 10% de los ingresos. Una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física, sexual o psicológica, y cada día 800 mujeres mueren por causas prevenibles durante el embarazo y el parto.
El encuentro con mujeres que construyen futuro nos cambia la vida, nos ayuda a revisarnos y recomponernos como hombres y mujeres, a descubrir la huella del patriarcado y la desigualdad también en nosotras mismas, a repensar nuestras masculinidades y participar en la construcción de otro futuro, de nuestro futuro.
Aprendizajes que cambian la vida
Este artículo es resultado del taller “Mujeres que construyen futuro” organizado por Entreculturas y la Cátedra de cooperación al desarrollo en el mes de la Cooperación de la Universidad de Zaragoza. Estos son algunos aprendizajes que me quedan.
  • La importancia de lo colectivo, la sororidad y la organización entre las mujeres para identificar los problemas y apoyarse en la solución.
  • La estrategia de prevención basada en la experiencia propia (no quiero para otra lo que yo he atravesado)
  • El protagonismo de las mujeres organizadas en procesos de liberación.
  • Conciencia política: lo que pasa no es culpa de las personas, sino que hunde sus raíces en el sistema social y político.
  • La pobreza no es el problema, es algo que nos interpela, pero el problema es la riqueza y la acumulación

Gerardo Molpeceres. Equipo de formación y voluntariado de Entreculturas en Aragón

Artículo publicado  el 26 de mayo en El Periódico de Aragón

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